El conflicto en el sur de Asia post colonial: ¿Cómo pueden reclamar justicia las mujeres con discapacidad?
El conflicto en el sur de Asia post colonial: ¿Cómo pueden reclamar justicia las mujeres con discapacidad?
Escrito por Maria Karagiozakis[1]
El ocultamiento de la discapacidad como un componente de la identidad ha tenido implicaciones negativas sobre la justicia para las mujeres con discapacidad en los conflictos del sur de Asia post colonial, principalmente en la División de la India y Pakistán y la Guerra de Liberación de Bangladesh en 1971. El propósito de esta ponencia consiste en proporcionar recomendaciones sobre la justicia para las mujeres con discapacidad, y con ese fin utilizamos las ideas y argumentos expuestos por Urvashi Butalia (2000) y Yasmin Saikia (2008)[2]. El presente documento está dividido en tres secciones: en la primera de ella analizamos la identidad– y más específicamente la discapacidad como un componente suprimido de la identidad. En la segunda parte analizamos las implicaciones de esta circunstancia sobre las experiencias de y la justicia para las mujeres con discapacidad. En la tercera parte, y final, proponemos recomendaciones sobre las justicia para las mujeres con discapacidad. En la ponencia se presentan argumentos referidos a que la discapacidad debe ser incorporada como un componente de la identidad y de esta forma facilitar la reclamación de justicia para las mujeres con discapacidad a través de su propia voz antes que otros reclamen la justicia a nombre de ellas.
Cuando Butalia (2000, página 243) escribe que “la identidad es una cosa peculiar”, ella reconoce que la identidad es flexible, con algunos de los componentes de nuestra identidad seleccionados por nosotros, y por otros para nosotros. Pueden existir muchos componentes para la identidad: entre ellos el estatus, la clase, el género, la casta la ocupación, el sexo, la raza, la etnicidad y la discapacidad para nombrar unos pocos. En esta ponencia nos concentramos sobre la discapacidad: pues constituye un hecho innegable que la discapacidad es estigmatizada en la mayoría de las sociedades del mundo y aún no se acepta, ni se reconoce, como un componente de la identidad. Como resultado de ello, muchas mujeres con discapacidad perciben su discapacidad como un componente de su identidad que debe suprimirse, lo cual tiene implicaciones negativas sobre su autoconfianza y autovaloración y conduce a una evaluación negativa de su autoestima. En adición a la marginación de su identidad, la División de la India y Pakistán se concentró en gran medida sobre la religión como el componente más fuerte de la identidad; es decir, ninguna identidad era importante aparte de la identidad religiosa. Según reconoce Butalia (2000, página 235) “la [religión era] lo esencial, de hecho la única, identidad de la División”. Adicionalmente, la Guerra de Liberación de Bangladesh fue peleada en gran medida alineada a los elementos étnicos y raciales. Esta comprensión estrecha de la definición de la identidad, asociada a la estigmatización y la supresión de la discapacidad como un componente de la identidad, deja a las mujeres con discapacidad al margen de la sociedad.
En el contexto del conflicto, la supresión de la discapacidad como un componente de la identidad propicia en gran medida que las mujeres y las niñas permanezcan invisibles y sean ignoradas por la sociedad. Las mujeres con discapacidad, además, están en desventaja comparadas con las personas sin discapacidad debido a las barreras físicas y mentales que se han construido sobre ellas. Primeramente, por el hecho de que las mujeres con discapacidad son las más pobres entre los pobres en muchos países, al impacto de las desventajas económicas y sociales impuestas sobre ellas durante los conflictos que tienen un efecto más paralizante comparado con las mujeres y las niñas sin discapacidad. Esta circunstancia se produce por el hecho de que las personas que viven en la pobreza poseen menos recursos materiales y sociales que los ayuden a sobrevivir. En segundo lugar, las 200,000 mujeres violadas registradas por el gobierno de Bangladesh probablemente no incluyan a las mujeres y niñas con discapacidad violadas. La violación de las mujeres con discapacidad en gran medida no habrá sido informada porque las mujeres y las niñas con discapacidad son percibidas como asexuales y, en consecuencia, no son objeto de violaciones; es decir, como si estuvieran incapacitadas para ser violadas. Tercero, huir de los conflictos implica viajar largas distancias hacia los países vecinos u otras provincias para buscar refugio y escapar de la persecución. Butalia señala que las personas pueden correr para escapar de los conflictos. Sin embargo, muchas mujeres con discapacidad física no pueden correr, y las barreras físicas en los transportes y en los caminos, para nombrar unas pocas, impiden que ellas escapen. En todos estos tres ejemplos, las mujeres con discapacidad son ignoradas y están invisibles.
Una identidad común puede facilitar que las personas se reúnan en un grupo para promover el cambio, y estimular la movilización por sus derechos. Por una parte Butalia argumenta que las mujeres y los niños no se agrupan bajo una identidad común. A partir de su experiencia como mujer afectada por el conflicto en Bangladesh plantea que “las mujeres son las víctimas en este país. Ayúdennos, por favor, ayúdennos. Nosotras también merecemos vivir
Por otra parte, Saikia, en directo contraste con Butalia, sostiene que es una responsabilidad de los demás levantar la voz de las mujeres a nombre de ellas. Saikia, expone que “escuchar los relatos….impone una responsabilidad. Nosotros estamos obligados a decir las historias de los sobrevivientes, pues es una forma de señalar un camino para comprender lo que pasó. Junto con decir es completamente necesario que aprendamos a escuchar lo que las personas, los sobrevivientes, están diciendo. Sólo entonces nosotros podremos expresarnos en un lenguaje para informar -en su nombre- lo que conocemos”. (Saikia, 2008, página 281). Saikia –aunque no reconoce explícitamente a las mujeres con discapacidad- sostiene que es responsabilidad de los demás informar sobre las historias de las mujeres con discapacidad. Sin embargo, Saikia no examina las implicaciones negativas de romper el silencio y reclamar justicia a nombre de otros: lo que se plantea en esta ponencia refuerza la percepción de que las mujeres con discapacidad – tanto a través de sus ojos como de los ojos de de los demás – son personas que requieren que otros reclamen justicia en su nombre porque ellas no pueden y son incapaces de hacerlo por sí mismas.
En consecuencia, mediante esta ponencia se recomienda que las mujeres con discapacidad en la India, Bangladesh y Pakistán deben aceptar y reconocer la discapacidad como un componente de su identidad para facilitar así su agrupación y la lucha por sus propios derechos – antes que aceptar el silencio impuesto sobre ellos o colocando sobre otros la responsabilidad de hablar a su nombre. De esta forma, en la ponencia se reconocen las ideas de Butalia – antes que las de Saikia – para el método mediante el cual las minorías deberían reclamar justicia. Las percepciones de nosotros mismos están formadas y moldeadas en gran medida por nuestro ambiente y la mayoría de la población. Sin embargo, las mujeres con discapacidad deben forjar y fortalecer su estado de ánimo hacia la comprensión de la discapacidad como un componente positive de su identidad y separarla de los sentimientos de deshonra y vergüenza. Las positivas influencias de la fuerte identidad de los Dalits en la promoción de la justicia y los derechos humanos presentada en la ponencia de Butalia es un extraordinario ejemplo sobre las implicaciones positivas de ello al quebrar la invisibilidad de las minorías en la sociedad. Las negativas consecuencias de las buenas intenciones de Saikia sin embargo, sólo entorpecerán el movimiento al que convoca esta ponencia: concretamente, un movimiento por las mujeres con discapacidad para las mujeres con discapacidad. Además, esta ponencia hace un llamado para que las personas lleven a cabo investigaciones y busquen justicia para las mujeres a fin de reconocer la relación entre discapacidad y conflicto, para cultivar la discapacidad como una identidad dentro de las mujeres, y así asociarlas con las mujeres con discapacidad para empoderarlas y de esa forma elevar su propia voz para reclamar justicia por sí mismas.
La autora está terminando en estos momentos un Máster en Asuntos Internacionales en la Universidad Nacional de Australia en Camberra, y tiene experiencia de trabajo en los campos de la discapacidad y el desarrollo en Tailandia e Indonesia. Ella se puede contactar a través del correo electrónico en la siguiente dirección: karagiozakis@yahoo.com.au
REFERENCIAS
Butalia, Urvashi (2000) “Márgenes.” En “El Otro Lado del Silencio: Voces de la División de la India”.
Saikia, Yasmin (2008) “Más allá de los Archivos del Silencio: Narraciones de la Violencia de la Guerra de Liberación de Bangladesh en
[1] La discusión de esta ponencia se ha elaborado sobre la base de una prolongada experiencia de la autora trabajando con la Organización de Personas con Discapacidad de Asia-Pacífico (DPI-AP, por sus siglas en ingles) en Bangkok, Tailandia así como de la exitosa puesta en práctica de los lemas DPI-AP: “Nada sobre Nosotros sin Nosotros” y “Con nuestra propia voz”.
[2] A los fines de esta ponencia la justicia es definida como la promoción y la protección de los derechos humanos y el reconocimiento y la compensación de los derechos que han sido violados con anterioridad para asegurar que esta situación no se repita en el futuro.
2010-05-28 00:00:00
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